Ala de fuego, despierta en mi ser,
tu latido quema la noche de abril.
Llevo tu nombre grabado en la piel,
como un cometa que nunca se fue.
Vuelo entre sombras, rompo el cristal,
cada herida se enciende al cantar.
Si caigo, ardo, y al arder me hago luz;
mi voz, una brasa que nunca se apaga.
Ala de fuego, abrázame al despertar,
que en tu ceniza renazca a amanecer.